ANÁLISIS

DETRÁS DE LA NOTICIA: 1 de 4 mexicanos no tiene qué comer; revolución por hambre

Alfredo Martínez de Aguilar

* Un pueblo con hambre y sed físicas, y por tanto urgido de justicia social, no entiende de miedo a morir o finalmente lo pierde al entender que cada día muere lentamente por falta de alimentos.

* Pedimos a los jefes y oficiales del Ejército y de la Fuerza Aérea hicieran llegar nuestra gratitud al General Secretario, Salvador Cienfuegos Zepeda, por el combate al hambre y la desnutrición.

Oaxaca, Oax.- Las frías cifras estadísticas aportadas como datos duros por la Directora del Banco de Alimentos de Oaxaca (BAO), Dulce Aragón García, con motivo de la XVI Colecta Anual Casa por Casa “Alimenta 2018”, son verdaderamente dramáticas y peligrosas en el mundo y en México.

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LAS ELEGIDAS

Padres e hijos. Un misterio sin resolver

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Escrito por Redacción   
Martes, 27 de Marzo de 2018 12:58

Por Zalma Guzmán.

En el pasado artículo donde hablaba de la egolatría social, mencionaba que había tenido una infancia difícil debido a la rígida relación con mi padre,  situación que hoy día es muy diferente y yo aprendí de ella. Hago mención a esta parte de mi vida por que en la actualidad veo como la mayoría de los niños y adolescentes están olvidando los valores y la educación por varios motivos entre los que podemos mencionar los cambios que algunos profesionales están instaurando en la sociedad haciendo efecto rebote a los padres en donde califican su comportamiento como inapropiado, a las escuelas las cuales ya dudan en como deben actuar ante un conflicto entre niños o entre los mismos adolescentes que les acrecientan el ego creyendo estos que tienen la razón y es aquí donde aparece el problema, profundicemos en este tema.

Yo siempre estuve en contra de que mi padre me impusiera que hacer, como hablar, como comportarme, que siempre estuviera al brinco si mi comportamiento o mi forma de dirigirme a los demás no era la adecuada y cuando digo los demás, eran personas de cualquier edad, niños, adultos o mayores. Me molestaba con él porque me trataba como una mujer madura cuando tan solo tenía diez años, éramos como gallos de pelea que no podían estar en el mismo corral. Pero hoy, después de treinta años, entendí que él solo quería que yo fuera una gran mujer, que pudiera defenderme de todos los otros gallos que hay en la sociedad y esos no perdonan, quería que mi educación fuera excelente y que un día pudiera sentirme orgullosa de él, aunque en ese momento no lo entendiera, hoy tengo que decir que agradezco esta educación porque gracias a ella puedo sentarme a platicar con un señor de ochenta años o entender a un niño de ocho, aunque creo que me sigo llevando mejor con los de ochenta, jejeje.

Hoy día, los padres ya no pueden ni dar unas nalgadas a sus hijos porque te critican y te dicen que es abuso, que hay que platicar con ellos, ¿a quien su madre no le ha lanzado la zapatilla?… ¡a mi la mía sí y ahora lo recuerdo y me da risa!. Se ha medido tanto la forma de educar a los niños que lo que antes era chistoso ahora es abusivo y esto tiene como consecuencia que los padres hayan pasado de la imposición la cual bien dirigida puede ser exitosa, a la concesión o reflexión y son dos puntos importantes a tratar.

Ahora bien, no hay que confundir educación y disciplina con carencia emotiva. No vas a perder el amor de tu hijo por impartir la labor como padres, de inculcarle humildad, compañerismo, cordialidad, amabilidad, entendimiento, comprensión, amor desinteresado… pero si puedes perderlo en un futuro al no enseñarle todos estos valores porque habrás dejado en manos de la sociedad y a un caprichoso egocéntrico al cual  tendrán que reeducar pero en esta ocasión la disciplina no será condescendiente.

Los niños y adolescentes de hoy quieren plena libertad de decisión y expresión y eso me parece increible si lo supieran usar a favor de todos, pero la mayoría quiere esa libertad al cual llamaría libertinaje, para su propio beneficio que normalmente va en contra de sus padres, aquí entra de nuevo la rebeldía, empieza una lucha de poder entre los padres y los hijos en donde ninguna de las partes se escucha, solamente dicta, impone e intenta con o sin recursos salir vencedor de la pelea.

 

Estoy de acuerdo que hay que entender a los niños y adolescentes, escucharlos y llegar a un acuerdo razonable para ambas partes, pero la consecuencia es que normalmente sale ganador el menor, en la casa no hay disciplina sino entendimiento el cual manipulan para salirse con la suya.

Me atrevo a decir esto, porque diario tengo que ver como la mayoría de los jóvenes no ceden el asiento a una persona mayor, como no piden permiso para cruzar frente a ti, como entras a un baño público y solo escuchas silencio al decir, hola, es evidente la rivaliad y competencia que hay en las escuelas donde niños con tan solo cinco años están minorizando a otros, como las palabras “gracias”,  “lo siento”, “ lo lamento”, “disculpa”, “te amo”, solo están mecanizadas y no se dicen con el corazón, no reflexionan sobre ellas como sus padres intentan desde una educación sociable enseñarles.

Considero que la educación no está relacionada con la edad sino con los valores que desde niños nos inculcan, con la manera que nuestros padres utilizan para enseñarnos el respeto al prójimo y a ti mismo, la educación siempre ha sido y será los cimientos de quienes seremos en un futuro y a día de hoy los veo que se están desmoronando frente a nosotros.

http://www.elarsenal.net/2018/03/27/padres-e-hijos-un-misterio-sin-resolver/

 

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