ANÁLISIS

DETRÁS DE LA NOTICIA: 1 de 4 mexicanos no tiene qué comer; revolución por hambre

Alfredo Martínez de Aguilar

* Un pueblo con hambre y sed físicas, y por tanto urgido de justicia social, no entiende de miedo a morir o finalmente lo pierde al entender que cada día muere lentamente por falta de alimentos.

* Pedimos a los jefes y oficiales del Ejército y de la Fuerza Aérea hicieran llegar nuestra gratitud al General Secretario, Salvador Cienfuegos Zepeda, por el combate al hambre y la desnutrición.

Oaxaca, Oax.- Las frías cifras estadísticas aportadas como datos duros por la Directora del Banco de Alimentos de Oaxaca (BAO), Dulce Aragón García, con motivo de la XVI Colecta Anual Casa por Casa “Alimenta 2018”, son verdaderamente dramáticas y peligrosas en el mundo y en México.

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Trata de personas, crimen silencioso que repunta en Oaxaca

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Escrito por Redacción   
Jueves, 11 de Octubre de 2018 11:42

Todo parecía perfecto para Natalia, estaba por cumplir sus quince años, sus calificaciones eran más que aceptables en la escuela y había encontrado el amor; quizá, entonces, la excepción era la mala relación que llevaba con su mamá.

A Raúl lo conoció por Facebook, era un amigo de su prima. Durante seis meses charlaron a través de la red social hasta que descubrió que estaba enamorada y él de ella, según le declaraba, y la edad – él mucho mayor que ella – no era un impedimento. Entonces ya no eran necesarias las conversaciones por Internet, porque Raúl empezó a visitarla cuando terminaban sus clases en la secundaria que se encuentra en la zona norte de la ciudad de Oaxaca, en donde cursaba el tercer grado.

Los recuerdos se vuelven imprecisos, al igual que las palabras que se dijeron; pero de un momento a otro, Natalia empezó a prostituirse porque así se lo pidió Raúl de la misma forma que lo hacía con su prima, de hecho fue esta última la primera en empezar a prostituirse. La mayoría de los días pasaba por ellas a la secundaria y las llevaba a “dar un servicio” y luego las regresaba a la escuela.

 

En Oaxaca, los delitos de trata de personas y otros delitos como la corrupción de menores tuvieron un incremento de enero a julio de 2018, en comparación con el mismo periodo de 2017; aunque mucho menor si se compara con los registrados en el 2016.

 

De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en siete meses contabilizados del año en curso suman cinco víctimas por el delito de trata de personas, 19 víctimas del delito de corrupción de menores y 281 por otros “delitos contra la sociedad”.

 

El Instrumento para el Registro, Clasificación y Reporte de los Delitos y las Víctimas del SESNSP, precisa que los otros delitos contra la sociedad (además de la trata de personas y corrupción de menores) incluyen todas aquellas conductas delictivas como proporcionar inmuebles “destinados al comercio carnal”, explotación de grupos socialmente desfavorecidos e inducción a la mendicidad.

 

En 2017, las víctimas de trata de personas únicamente sumaron tres, dos en el periodo de enero a julio de ese año; 19 víctimas de corrupción de menores, seis de enero a julio, y 138 por otros delitos contra la sociedad, 62 en el lapso de los primeros siete meses. Mientras que en 2016, ascendieron a 27 las víctimas de trata de personas, 20 en los meses de enero a julio; 16 víctimas de corrupción de menores, 15 de ellas entre enero y julio y 125 víctimas de otros delitos contra la sociedad, 85 en el periodo que se compara.

 

La cifra negra – número de casos que no se denuncia –, sin embargo, alcanza un número superior al 90 por ciento. El fiscal para la Atención a Delitos de Alto Impacto de la Fiscalía General de Oaxaca, Juventino Pérez Gómez, advierte que uno de los principales problemas de este delito es que no se denuncia e incluso, cuando algunas víctimas son rescatadas se niegan a actuar contra sus tratantes.

 

Raúl convenció a Natalia de hacer “servicios” en Puebla “para ganarse un dinerito extra” los fines de semana; la ausencia de sus clases en la secundaria comenzó a ser más frecuente y la relación con su madre se deterioró aún más. Así los días pasaban, hasta que su novio y tratante la convenció de escaparse con él a otra ciudad de otro estado. Natalia desapareció para sus padres, quienes con bajos recursos económicos hicieron todo cuanto estaba en sus manos por encontrarla.

 

La denuncia sobre su desaparición se presentó ante la Fiscalía General de Oaxaca, entonces Procuraduría General de Justicia del Estado; la prima de Natalia dio pistas de lo que sucedió pero no había hasta ese momento forma de saber dónde encontrarla. Se recorrieron decenas de bares y centros nocturnos en Puebla sin ningún resultado.

 

El tiempo pasó hasta que sorpresivamente su madre recibe una llamada de Natalia en la que le suplica que la ayude, que ya no aguantaba “sus partes íntimas”, que la obligaban a atender hasta 20 hombres al día; rápidamente dio aviso a las autoridades, revisaron el número de donde se había realizado la llamada, la lada era de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Las policías locales y de investigación de ambos estados se pusieron en contacto, lograron encontrar el lugar donde era explotada sexualmente Natalia y montaron un operativo para rescatarla.

 

La joven víctima de trata estaba más allá de lo irreconocible, entre otras cosas, la obligaron a aumentar el tamaño de sus senos; pero sus condiciones físicas y la forma en que fue hallada eran comparables al horror de un infierno.

 

“Oaxaca no sólo es un lugar de captación de mujeres para la trata de personas con fines de explotación sexual, también es tránsito y destino”, afirma Edna Liliana Sánchez Cortés, subsecretaria de Prevención de la Violencia Contra la Mujer de la Secretaría de la Mujer Oaxaqueña (SMO).

 

El estado, explica Joaquín Velásquez Cevallos, subsecretario jurídico de la Secretaría General de Gobierno (Segego), al ser ruta y traslado de migrantes centroamericanos se hace vulnerable para a la comisión de este tipo de delitos. Pero Oaxaca también es uno de los destinos del turismo sexual.

 

Liliana Sánchez asegura que la mayoría de las niñas y mujeres que son “captadas” en Oaxaca se las llevan en su mayoría fuera del estado y que incluso, hay casos en que su rastro llega hasta Japón, el país asiático.

 

“Es muy fácil que un adulto convenza a un menor de edad o a una menor de edad porque todavía no tiene la evolución emocional ni las herramientas de fortaleza emocional para decir que no, ni para identificar cuando la están engañando y cuando no. Entonces estas adolescentes y estas niñas, van por su propia voluntad aparentemente, pero son voluntades viciadas según lo que dice nuestro código penal”, agrega la funcionaria de la SMO.

 

Para la servidora pública, el delito de trata de personas no terminará en tanto no se ataque a una de las principales causas: los consumidores.

 

Los hombres y también mujeres, dice, acuden a los lugares donde se consume prostitución y lo toman como “una cuestión simpática” cuando ahí es donde está la trata de personas.

 

“Ahí estamos, nosotros y nosotras dándole el dinero para el sustento al crimen organizado para que ellos sigan operando la trata de personas. Por ahí debemos empezar, sin consumidores no hay trata (…) uno de los flagelos más redituables para la delincuencia organizada es justamente la trata de personas, porque no les cuesta más que sólo llevárselas y eso es algo que tenemos que concientizarnos porque un día puede ser cualquiera de nuestras hijas, hijos o nosotras mismas”.

http://www.estado20.mx/2018/10/10/2361

 

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